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martes, 7 de octubre de 2008

ACERCA EL POZO Y EL PENDULO

LA TORTURA. EDGAR ALLAN POE
Zalma Luz Salcedo Martínez.



Desde tiempos muy remotos la tortura fue, un hecho un muy doloroso que se utilizaba como medio para forzar la confesión de un delito o proporcionar pruebas que sirvieran para un procedimiento judicial. Y fue también, un tipo de ordalía entre los antiguos pueblos germanos, y un modo de castigo a los enemigos capturados que, durante mucho tiempo, se usó como una “forma” de interrogatorio judicial de testigos poco de deseosos de aportar las pruebas que se les requerían.
Este hecho, principalmente, fue empleado en Atenas como medio para hacer más fiables las pruebas dadas por los implicados, es decir, torturar a las personas para que confesaran una verdad. Sólo en un ámbito diferente, fue utilizado en Roma republicana, pero sólo para con los esclavos; y en algunos casos, igual que en Atenas, debido a las faltas contra la autoridad.
En la edad media hasta el siglo XIII la tortura no se sancionó en el Derecho canónico. No obstante, las penas impuestas al delito de traición comenzaron a ser aplicadas a los herejes. Una vez que se creó la Inquisición, el Papa Inocencio IViv decretó en 1252 la adopción de los métodos de tortura en los tribunales civiles para la obtención de confesiones acerca de actos de herejía o a terceras personas.
Pasado el tiempo, este sistema fue infundido por toda Europa desde que Francia la legalizó; excepto Inglaterra y Suecia. A diferencia, en las colonias estadounidenses la tortura era ilegal y sólo se usaba como forma de ejecución.
Los horrores de la inquisición y el uso excesivo de la tortura, en el ámbito judicial, acabaron forzando un cambio de mentalidad que culminó con la abolición de este procedimiento. Pero a más tardar, en el siglo XX, el uso de la tortura revivió a mayor escala en los regímenes nazis, fascistas y en los Estados comunistas como arma de coacción política. Se utilizaron técnicas como “lavado de cerebro”, que es una tortura psicológica, y un ejemplo de ella, era obligar al prisionero a permanecer despierto indefinidamente.

Ya informados sobre lo que es la tortura, en el ámbito histórico, nos enfatizaremos en un gran representante y plasmador de esta vida: Edgar Allan Poe, qué mejor escritor y experimentado, quien nos quiso dejar huellas de ésta.
Esta figura fue, lo que llamaremos un loco-cuerdo, ¿por qué?... la respuesta está en sólo decirles, que este hombre a pesar de tener un gran nivel de inteligencia e integridad científica se dejó llevar en su corta pero sustanciosa vida depresiva, por el alcoholismo, el vicio y la vehemencia, mezcla que, no obstante, lo inspiró a escribir de la manera más maquiavélica, las desgracias de la vida en esta época inquisitoria, y específicamente de tortura. Muchos de sus más importantes libros han sido y para mí, serán: El escarabajo de oro, El asesinato de la calle Morgue, El gato negro, Berenice, El corazón revelador, El pozo y el péndulo, etc. Este último, nos enmarca perfectamente nuestro tema de interés, para inclinarnos sobre el fin de este escrito: la tortura.
Basándonos como ya dijimos, en esta historia que desarrolla el pozo y el péndulo de Edgar Allan Poe, en donde se cuenta la vida del autor protagonista entre las torturas de la Inquisición, siendo él la víctima principal. Y en la cual vive una agonía por la esperada muerte trágica dictada por las leyes de su época, un caso donde no se sabe qué forma para morir es peor. Con el temor y el miedo de enfrentarse a cada momento cruel, desafía inteligentemente muchas de aquéllas (torturas), pero como siempre, no es fácil librarse del ángel negro que nos persigue a cada instante de nuestras vidas cuando ya estamos sentenciados.

Se puede afirmar que: “pensar que vamos a morir torturados, nos llevar a la agonía y en ese momento nuestro pensamiento es más rápido, lógico, abstracto, o por el contrario, lento, loco, inconcluso, y a la vez meditamos como nunca hemos hecho, buscando respuestas a hechos vividos o que se están viviendo en el momento”.

Tantas ideas nos invaden, ironías, especulaciones, ilusiones, imposibles... salvarnos de la “cruel muerte” es platónico frente a la Inquisición, pues es muy difícil salir librados ante esa situación, pero de prontode pronto, con un pensamiento como el del protagonista:
“aquella muerte evitada a tiempo, tenía ese mismo carácter que había yo considerado como fabuloso yo absurdo”.Pág. 128
cuando Esto fue lo que le ocurrió en su primera gran suerte de sobrevivir al lecho del pozo, que estaba en el centro de su celda y que en aquel momento le pareció tan horrorosa, pero al fin al cabo contemplóo la alegría de sentir que aun vivía... aunque en garras d e la Inquisición.

Quizás aquellas ideas son producto de la oscuridad, porque igual de,
“poderoso es el efecto de la oscuridad absoluta, como sobre el que sale de un letargo o un sueño”.pag129
Este efecto nos puede llevar a la pérdida misma del tiempo, del espacio, del todo... así mismo le pasó al personaje de nuestra obra, en el momento en que se diódio cuenta que no hay nada aún peor que morir en las tinieblas de la vida misma, es decir, vivos en la “agonía de la incertidumbre de caminar con los ojos desorbitados”, sentenciados a morir en la quietud y en ala resignación de no poder hacer nada, es como estar elevados en el espacio, aun con la suerte de quizás ver las estrellas; sólo el silencio es nuestra compañía en un lugar cerrado como ese, ¿qué nos espera? No sabemos, qué peor forma de perdernos en ala nada, sino podemos matarnos para morir en el acto y no sufrir la oscura soledad de esperar que el tiempo acabe con el último suspiro nuestro.

Además, la locura es un efecto principal de la tortura; él nos decía:
“yo lloraba y reía alternativamente, según me dominase uno u otro que pensamiento”.Pág. 132,
Aquél pensamiento es algo enloquecedor, cuando la muerte estáa tan cercapróxima.; Ddesciende más y más, el péndulo que cortará su corazón, descenso sólo apreciable a intervalos que se hacen para él más largos que siglos. Pero entonces sonriendo a aquella muerte brillante y hazañosa, como puede sonreír un niño a un juguete deseado, lo hacía él (protagonista de la obra), efecto que para nosotros tal vez fuera podría ser mortal y terminaríamos por rendirnos y morir quizás de un infarto a causa del pánico porque como él: “mis sus largos sufrimientos habían aniquilado por completo las facultades de mi su espíritu. Estaba convertido en un perfecto idiota”, estaríamos inmovilizados, vegetalizadoss, hipnotizados ante tanto suspenso y vértigo que nos terminará.

La desesperación y la agonía de la espera a la tortura, se convierten en muchos puntos apartes, buenos y malos, depende el uso que le demos. Por ejemplo, muchas de las ideas que se nos pasan por la cabeza en cuestión de milésimas de segundos a cada momento. En situaciones enn las que
la muerte estáa tan cerca y sabemos cómo y cuánto falta para cerrar nuestronuestros ojos por siempre, eso es más enfermizo que cualquier cosa en la vida; depende de la persona varía, que, nuestro cerebro se quede anonado, o empiece a pensar locuras y más locuras, que tan sólo un quizás, una de las anteriores sea coherente, en el caso del personaje, que entre tantos pensamientos insensatos e inservibles en ese momento, como fue , como querer medir ociosamente las dimensiones del calabozo, aunque al final lograraó acertar con éxito sus conjeturas. No obstanteA pesar de todo, su alma vencía cualquier dificultad.
“miMi alma ponía un extraño interés en las cosas pequeñas”.Pág. 129,
dijoDijo él cuando reflexionó sobre sus extraños pensamientos.
AdemásAparte de de interesarse por las dimensiones de la celda, estudió muy minuciosamente el recorrido del péndulo que lo iba a desgarrar por entre el corazón. Entonces, él se dio cuenta que este objeto antes de cortarlo por su pecho, justo en el alma del cuerpo, primero debía pasar por la atadura de cuero de uno de sus brazos, en lo que encontró que había una diminutiva pero lógica -ante todo- posibilidad de huir de esa muerte, aunque dependía de la imposibilidad de tener una agilidad insuperable, que, analizándola detalladamente se dió cuentaacertó que era una utopía. Pero de la cual, surgió otra idea más loca que no auxiliaba únicamente de él, sino de sus amigos de cuarto: los ratones. Función en la cual, debían colaborar comiéndose las ataduras del capturado, puesto que éstas se encontraban untadas de una carne saladísima de los restos que ellas mismas se habían dignado a dejarle a él como comida.

Las anteriores, han sido muestras del pensamiento acelerado que produce la frustración de la muerte a través de la tortura, y que al final llevará a este culto e inteligente protagonista a desafiar las distintas formas de muerte que le quiso proporcionar la Inquisición. Aparte de ser favorecido por el vuelco de la guerra, o sea, por la ya nombrada, quedar en manos de su adversario, algo que cambia el caso completamente.

Por eso, lo importante de la tortura no es el hecho en sí, -cabe aclarar- que no es necesario este medio para querer adquirir aquellos excelentes resultados de los procesos mentales, sino, saber los muchos de los efectos transcendentales que ella causa frente a tanta presión, que lo más probable le pase a muchos de ustedes en casos de hipnotizante desesperación, “porque la espera se convierte en tensión, la tensión en miedo, y el miedo nos hace ser cobardes y no enfrentar...” cada persona decide cómo actuar, sólamente hay que tener presente que tal vez lo más conveniente es actuar pensando igual que el hombre que nos ha servido como sustento a este escrito.



POSDTA: UNO DE MIS PRIMEROS ENSAYOS, CREO TIENE UNATEMATICA MUY INTERESANTE Y...PARA PENSAR